Las pequeñas cosas cuentan



Las pequeñas cosas cuentan

Atrévete a disfrutar de los pequeños y grandes momentos de tu vida, junto a quienes amas.

Me preparaba para contarle un cuento a mis dos hijos. Juan Ignacio y Natalia me veían con sus ojos iluminados, esperando descubrir qué aventuras les compartiría papá. Oramos y les pregunté: “¿Cuál es el momento más feliz que recuerdan con su papi?” Ambos se quedaron unos minutos en silencio, sonrieron y me dieron dos respuestas que me impresionaron. Juan Ignacio empezó: “El mejor día fue cuando fuimos a jugar a aquel restaurante cerca de casa”. Natalia continuó: “Yo, aquel día que me hiciste cosquillas”. Ambossonreían recordando esos momentos.

Me sentí agradecido por mis hijos y sus sonrisas. Además, me extrañó que para ninguno de los dos el mejor recuerdo fuera cuando viajamos a aquel famoso parque en el extranjero. Entonces, descubrí que las pequeñas cosas cuentan.

Solemos hablar del balance entre la vida y el trabajo, o de cómo ser eficientes en nuestros diversos roles. A veces, nos sentimos culpables por relajarnos en casa cuando podríamos estar trabajando o nos preocupamos por estar en el trabajo cuando deseamos estar en casa. El eterno dilema de pesos y contrapesos pareciera nunca tener una respuesta favorable. ¿Qué tal si existiera otra manera de lograr el equilibrio a tomar en cuenta los pequeños detalles?

He descubierto que la forma más efectiva es “mover el centro” hacia lo que necesita más atención. ¿Mi trabajo necesita atención ahora? Allí es donde debo enfocarme. ¿Necesita mi familia más atención? Es momento de mover el enfoque hacia ellos. Así evitamos estar físicamente en un lugar, pero mental y emocionalmente en otro.

Marcus Buckingham, en su célebre libro “La mujer que lo tiene todo”, comparte un hallazgo interesante: no hay diferencia significativa en la felicidad de los hijos de madres trabajadoras o madres a tiempo completo. Lo que sí encontró fue algo en común, lo hijos siempre aseguraban: “Queremos ver feliz a mamá”. La conclusión es que nuestros hijos se benefician de la plenitud que proyectemos y del tiempo de calidad que les brindemos, incluso realizando actividades sencillas.

Entonces, veamos algunas sugerencias:

  1. No esperes a “ese gran evento” para mostrarle a tus seres queridos lo importante que son en tu vida. Una tarde especial, una noche para ver películas, cocinar juntos o simplemente hacer una tarjeta de “gracias” hacen la diferencia.
  2. Enfócate en lo que necesita tu atención en cada momento. Analiza qué áreas de tu vida requieren enfoco en cierto momento. Calendariza tiempo dedicado a dichas áreas.
  3. Analiza a dónde te está llevando el camino. Sin duda, es imposible que todos los días sean perfectos, pero si llevas muchos días sintiéndote incómodo y desequilibrado, es momento de reflexionar y redireccionar tu energía.
  4. El trabajo de perfeccionamiento no es un camino solitario. Buscar el equilibrio y la mejora es un proceso en familia; además, busca mentores que puedan aconsejarte y a quienes puedas rendir cuentas de tu avance.

Atrévete a disfrutar de los pequeños y grandes momentos de tu vida, junto a quienes amas.